viernes, 4 de julio de 2014

Adawaita y neoadwaita
Lo que llamamos "adwaita" es el núcleo de la "uttara-mimansá", lo que recopilamos bajo el nombre de "Vedanta", en referencia al antiguo y robusto linaje de Gaudapacharya, cuyo famoso e histórico discípulo fue Shankaracharya, quien a su vez fundó los cuatro principales monasterios o "math" en las cuatro esquinas de la India. Estas investigaciones representan la herencia y la ortodoxia de la "adwaita vedanta". Siempre especificamos "adwaita" (no-dual) porque hay otra rama menos conocida, la cual es "dwaita" (dualista). La adwaita, o el vedanta, como se le refiere en diferentes círculos se basa en el estudios de las escrituras, en el razonamiento y en la experiencia: "swadhaya", "vicchara" y "sadhana", respectivamente. 

Tradicionalmente, la filosofía adwaita fue el fruto de un largo proceso de investigación interior sobre el funcionamiento de la mente, por medio de lo que percibimos ("drashta"), de quién es el que percibe ("drashtar"), de qué es el conocimiento final ("jñana"). Los exponentes de este sendero practican la renunciación ("sanyasa"), y forman parte de una orden muy ortodoxa. Igual que mi muy reverenciado Maestro Swami Sahajananda, de la orden de Shankaracharya, cuyo linaje se remonta al Rishi Vashishta. Aunque mi Gurú Kalyan Krishnaji tenía un completo dominio de estos temas, él no era una autoridad en ellos, así es que me envió a Swamiji Sahajananda para que yo recibiera su instrucción.

Lo que declara adwaita: "Tat twam asi" (eres eso), "Aham Brahma asma" (soy Brahman ‑lo Absoluto‑), y lo que llamamos técnicamente como "Maha Vakya" ("una declaración fuerte y poderosa") debe hacerse real, y el método que Sankaracharya desarrolló fue: "Net neti" ("ni esto ni aquello"); en suma, un proceso de completa desidentificación. El mismo Shankaracharya lo sabía, ya que él estaba también versado en el Tantra.

Ahora bien, la llamada "neoadwaita" es una extrapolación y una adaptación. Se puede rastrear históricamente en la traducción que hizo Maurice Frydman de las enseñanzas de Nisargadatta Maharaj, publicadas bajo el título de "I am That", en los años setenta del siglo pasado. Al libro le tomó alrededor de dos décadas difundirse entre los círculos de espiritualidad. Interesantemente, la experiencia de Maharaj, calificada de "despierta", atributo que técnicamente se usaba solamente por el budismo, fue repentinamente acreditada a un número creciente de instructores occidentales que compartían sus experiencias de la realidad fundamental como almas despiertas bajo la autoadmitida denominación de "neoadwaita".

Hay que notar que, históricamente, los pioneros de Occidente que realizaron una tarea considerable sobre la adwaita, el tantra, el budismo, los primeros documentales sobre Ramana Maharshi, Swami Shivananda, Yogananda, Ma Anandamayi, nunca declararon estar despiertos. Y la mayoría de ellos dedicaron sus vidas a estos estudios, personas tales como: Arthur Avallon, Jean Herbert, Jean Klein, Tara Michael, Lilian Silburn, Alexnadra David Neel, David Frawley, Robert Svoboda, Arnaud Desjardins y otros. Maharaj fue un hombre sencillo, daba su mensaje a los interesados en comprimirse en un pequeño cuarto ubicado en el primer piso de su tiendita. Lo mismo ocurrió con Ramana Maharshi, en su ashram Skanda: rodeados de animales salvajes, los que estaban allí no hubieran imaginado que aquellos mensajes iban a transponerse y reinterpretarse finalmente como fenómenos de la moda. 

La adawaita surge por sí misma cuando acaba el juego de la dualidad. De este juego es de lo que se encarga la disciplina (sadhana), de acuerdo con las leyes de la Madre Divina. Estas leyes son el poder de la encarnación que genera el espacio, el tiempo, la causalidad.  Estos tres aspectos son el marco en el cual el individuo construyó la historia de su propia identificación que conduce al placer ("sukha") y al sufrimiento ("dukha"). Ignorar la naturaleza divina en todas sus manifestaciones al sobreimponer un principio absoluto no-manifestado, o un solo principio manifestado sin un proceso de maduración, es absurdo.

—Sri Hanuman

4 de julio de 2014

lunes, 17 de marzo de 2014

Como parte de la introducción a este blog


Hay dos términos, Tantra y Adwaita. Éstos constituyen los senderos principales de referencia en este blog. Tantra es la aproximación dual a la no-dualidad por medio del yoga y de prácticas místicas. Adwaita es la no-dualidad directa por la vía del Atma vichara (indagación del Ser), una introspección hacia la fuente mediante: "¿Quién soy Yo?", o a través de  un segundo método que dé por cierto: "Yo soy Eso" ("Yo soy el Absoluto"). El primer método fue representado por el gran Ramana Maharshi. El segundo, por Nisargadatta Maharaj. Las preguntas y reflexiones de los investigadores son bienvenidas. Sri Hanuman es un yogui y músico del norte de la India que pasó veinte años de retiro junto a maestros realizados, mayormente tántricos y vedánticos. Se adiestró en el yoga en el Mumbai Yoga Institute bajo la autorización de Sri Yogendraji. Sri Hanuman es también discípulo de Sri Kalyan Krishna, de quien recibió la iniciación de Sri Viddya (el conocimiento más elevado).


El propósito de este blog es presentar una síntesis de las dos corrientes principales en el sendero de la herencia hindú: Tantra y Adwaita. Estos dos enfoques son la base más fundamental de otros grandes sistemas como el budismo Mahayana (mayormente tibetano), el chan (chino) y el zen (japonés). El Tantra y el Adwaita figuran menos aparentemente en el sufismo (el sendero mísitco del islam), y en menor medida en el cristianismo esotérico por medio del simbolismo del cuerpo en la eucaristía.

Lo mismo el Tantra como el Adwaita, en sus nuevas interpretaciones y desarrollos llamados "neotantra" o "neoadwaita", están sujetos a controversias, algunas veces basadas en interpretaciones erróneas de las enseñanzas o en la hiperoccidentalización de su contenido por medio de conclusiones fáciles y baratas. De hecho, el Tantra, al igual que Adwaita, descansan sobre tradiciones de enseñanzas vastas e ininterrumpidas.

Se dice que el Tantra es el núcleo de Agama, y que Adwaita es el núcleo que se deriva de los Upanisdas. Ambas tradiciones han sido ampliamente comentadas a lo largo de la historia desde su origen, muchos siglos antes de Cristo, hasta hoy día. Ambas tradiciones han suplido mayormente la base teórica para diversas escuelas de pensamiento, y han inspirado a Maestros en la India y en el Tíbet hasta la actualidad.

Tantra significa literalmente estirar un bastidor o un hilo para simbolizar el desarrollo del conocimiento.

Agama es un cuerpo de conocimiento transmitido de Maestros a discípulos.

Upanishad significa literalmente el hecho de sentarse y levantar la cabeza para escuchar la enseñanza de un Maestro.

Clásicamente, los nombres Tantra y Samhita se emplean para designar a Agama. Pero un mismo texto puede citarse con una de estas tres denominaciones, así, por ejemplo: Raurava tantra, Rausavagama, Mrigendra tantra, Santana tantra, Santana samhita, Kamika tantra, Kamikagama, etcétera.

A los Vedas que se transmiten de Maestro a discípulo se les llama también Agama. Se reciben en el oído del discípulo y representan la verdad directa, llamada Sruti. Hay dos clases de Sruti: Vaidiki (védica) y tantriki (tántrica).

A Agama o Tantra se le clasifica en tres cuerpos: Saiva, Vaisnava y Sakta.

El Saiva Agama acepta a Siva como el Dios supremo, y trata mayormente sobre el culto a este Dios. Hay cuatro clases de Saiva Agama: Kapala, Kalamukha, Pasupata y Saiva. Esta última se subdivide en el shivaísmo de Cachemira y en Saiva Siddhanta.

En el Vaisnava, el papel de Dios principal se le otorga a Vishnu.

En el Sakta, a la Diosa Sakti. El número conocido de Sakta tantras es de 64 aunque hubo más, que se han perdido. La tradición Sakta se divide en dos ramas: la Daksinachara, el sendero de la mano derecha, y la Vamachara, el sendero de la mano izquierda.

Los Vaisnav Agamas están diseminados en dos escuelas: Vasikhasa y Pancaratra. Hay tres clases en las primeras: 1) Divya o directamente reveladas por Narayena (el Dios de la preservación), 2) Munibhasita, transmitidas por sabios y 3) Aptamanuaprokta, pronunciadas por humanos confiables.